Estas son las profesiones menos afectadas por la IA este 2026

Microsoft ha publicado un informe basado en uso real de herramientas de IA generativa, ofreciendo datos sobre las ocupaciones que se van a ver más y menos afectadas por esta tecnología.

La investigación, titulada “Working with AI: Measuring the Occupational Implications of Generative AI”, no se basa en modelos hipotéticos. Ha analizado más de 200.000 conversaciones anónimas con Bing Copilot para poder medir los parámetros que muestran como la inteligencia artificial interactúa con tareas laborales reales y de qué manera lo hace posible. Esto permite observar qué tareas se delegan realmente a la IA, cuáles se aceleran y cuáles siguen dependiendo casi por completo del factor humano.

Lejos de los discursos alarmistas sobre sustitución masiva de puestos de trabajo, el estudio adopta un enfoque distinto, exponiendo los datos que miden la superposición real entre lo que hacen las personas en su trabajo y lo que la IA puede apoyar hoy de forma efectiva.

La investigación se apoya en el análisis de cientos de miles de interacciones anónimas con herramientas de IA integradas en entornos productivos, como asistentes conversacionales y sistemas de apoyo al conocimiento. El resultado es una aproximación mucho más precisa del mercado laboral actual, especialmente relevante en un momento en el que la adopción de IA se ha normalizado en empresas, administraciones y profesionales independientes.

Los trabajos menos afectados donde el factor humano sigue siendo determinante

Fuente: Microsoft. Working with AI: Measuring the Applicability of Generative AI to Occupations

Uno de los datos más destacados del informe es la identificación de 40 roles profesionales que, a día de hoy, presentan una baja exposición funcional a la IA. No porque estén “protegidos”, sino porque su valor principal no reside en el tratamiento de información digital.

Se trata, en su mayoría, de ocupaciones que requieren:

  • Presencia física constante
  • Habilidades manuales especializadas
  • Interacción humana directa
  • Toma de decisiones en entornos cambiantes e impredecibles

Ámbitos como el cuidado personal, determinados oficios técnicos, trabajos operativos sobre el terreno o funciones asistenciales siguen dependiendo de capacidades que la IA aún no puede replicar con fiabilidad. El informe de Microsoft subraya que estas ocupaciones presentan una baja superposición con las capacidades actuales de la inteligencia artificial porque implican interacción física directa, y toma de decisiones situacionales. 

En muchos de estos roles, el valor del trabajo no reside en procesar información digital, sino en interpretar señales humanas, adaptarse a entornos cambiantes, coordinar movimientos físicos o responder ante imprevistos. Tareas como asistir a una persona dependiente, intervenir sobre maquinaria en condiciones variables, trabajar en espacios no estandarizados o actuar ante situaciones que requieren juicio inmediato siguen siendo difíciles de traducir a instrucciones formales que una IA pueda ejecutar de forma consistente. Esta dependencia del entorno real, del cuerpo y de la experiencia acumulada explica por qué estos perfiles muestran, una menor exposición funcional a la automatización basada en IA.

Donde la IA sí está teniendo impacto inmediato

El estudio confirma que los roles basados en texto, información estructurada, análisis, documentación, investigación o comunicación muestran un nivel mucho mayor de compatibilidad con las capacidades actuales de la IA.

Esto no implica la desaparición de estos perfiles, sino una transformación acelerada de sus funciones:

  • Reducción del tiempo dedicado a tareas repetitivas.
  • Apoyo en redacción, síntesis y análisis preliminar.
  • Mayor énfasis en validación, criterio y toma de decisiones

En la práctica, el valor profesional se desplaza desde la ejecución mecánica hacia la supervisión, el contexto y la aplicación estratégica del conocimiento.

La formación en 2026 ya no es opcional

En 2026, la inteligencia artificial se ha consolidado como una infraestructura transversal del trabajo, integrada de forma directa en herramientas y decisiones cotidianas. Ya no se trata de una tecnología reservada a entornos tecnológicos o de innovación. 

Estos datos también dejan claro que la competitividad ya no depende tanto del cargo o del sector, sino del grado de comprensión, del uso adecuado y del criterio con el que se incorporan estas herramientas a los procesos de trabajo.

En este contexto, la formación en inteligencia artificial adquiere un valor estratégico evidente. No se limita a perfiles técnicos ni a grandes organizaciones con recursos avanzados, sino que se extiende a cualquier profesional que gestione información, tome decisiones o intervenga en procesos complejos. La capacidad para entender cómo funciona la IA, cuáles son sus límites y cómo integrarla con criterio se convierte en un factor diferencial cada vez más determinante.

Algunas profesiones evolucionan de manera progresiva, mientras que otras se transforman a gran velocidad. La IA no actúa de forma uniforme, sino como un acelerador de cambio que redistribuye tareas, responsabilidades y valor profesional.

El verdadero riesgo no reside en la inteligencia artificial en sí, sino en ignorar su impacto real y medible en la forma en que ya se está trabajando hoy.